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domingo, 30 de marzo de 2014

El estadio de Strahov, el gigante agonizante de Praga

Situado a unos 300 metros sobre el nivel del mar, el barrio de Strahov se eleva sobre Praga como la mítica Acrópolis. Su Partenón es el estadio deportivo de Strahov, símbolo de los mejores tiempos del comunismo y dolor de cabeza para las autoridades de hoy día.

Estamos en el año 1985. Miles de jóvenes prometedores se han reunido en el estadio de Strahov, en Praga, para participar en un spartakiadaejercicio colectivo llamado espartaquiada.

Las mujeres lucen un maillot rojiblanco que se ajusta perfectamente a sus bellas figuras, los hombres se presentan en un chándal azul. No faltan niños y soldados. El régimen comunista no sospecha aún ningún peligro y Strahov vive sus mejores tiempos.

Pero comencemos desde el principio. El proyecto para la construcción del que iba a convertirse en uno del los mayores estadios deportivos del mundo surgió en 1926, obra de los arquitectos Ferdinand Balcárek y Karel Kopp. Fue diseñado para acoger los encuentros de la asociación de gimnasia Sokol, muy populares en aquel entonces.

La realización se llevó a cabo entre 1933 y 1938. En los años 40, el estadio alcanzó su forma actual, según afirma Vladimír Srb, presidente de la Asociación Checa de Educación Física.

“En 1945, las tribunas de madera fueron sustituidas por las de hormigón, sólo una, la oriental, se quedó tal como estaba. Esta no era utilizada por los espectadores, sino por los gimnastas, ya que detrás de ella estaban situados los vestuarios”, indica Srb.

Una vez que asumieron el poder en 1948, los comunistas acabaron con los encuentros de Sokol, temiendo una posible rebelión contra el régimen totalitario que pudiera surgir de estas reuniones masivas.

slet_sokol_1932Para recompensar de alguna manera al público, muy aficionado a los ejercicios colectivos de Sokol, el Gobierno introdujo una actividad semejante, titulada espartaquiada. Vladimír Srb explica en qué consistía exactamente.

“Era un ejercicio colectivo de gimnasia elemental. Se puede comparar con exhibiciones modernas de aeróbic. Pero mientras éstas cuentan con unos 15 o 20 gimnastas, en una espartaquiada actuaban hasta 16.000 a la vez”.

La primera espartaquiada se celebró en el estadio de Strahov en 1955, con motivo del décimo aniversario de la liberación de Checoslovaquia por el Ejército Rojo.

A partir de entonces y hasta 1985, estos monumentales encuentros deportivos se realizaron en Strahov cada cinco años. La única excepción fue el año 1970. El régimen comunista, estremecido por la Primavera de Praga, temía que algo semejante volviera a repetirse.

Hay quienes dicen que el estadio de Strahov fue el más grande de su época a nivel mundial. Cuenta con una superficie de 60.000 metros cuadrados, que corresponde a unos diez campos de fútbol, aproximadamente. En cuanto a su capacidad, los datos no coinciden, según advierte Vladimír Srb.

“Algunas fuentes indican que la capacidad del estadio es de 225.000 personas, pero yo creo que es exagerado. Aunque, sumando el número de los espectadores en las tribunas al de los gimnastas, que puede llegar hasta 32.000, podría ser verdad”, opina Srb.

Según el presidente de la Asociación Checa de Educación Física no era su superficie ni su capacidad lo que distinguía al estadio de Strahov de los demás, sino sus parámetros técnicos.

Es interesante, por ejemplo, que el campo estaba inclinado de manera que entre sus dos extremos existía una diferencia de altura de casi dos metros. Vladimír Srb explica el porqué.

“Muchos opinan que era para que el agua de lluvia se fuera más rápido. Pero no es así. El estadio cuenta con un buen sistema de drenaje. Era para que todos los gimnastas vieran bien al entrenador que les daba señales con banderas y así pudieran coordinarse mejor”.

Otra curiosidad técnica la representan los parámetros acústicos del estadio, continúa Srb.

“Bajo la superficie del campo había 72 pozos de hormigón. Allí se colocaba la técnica acústica. Si la música se emitiera sólo desde un extremo, llegaría con mucho retraso hacia la otra parte del estadio”.

Después de la Revolución de Terciopelo, en 1989, que puso fin al régimen totalitario en Checoslovaquia, Strahov perdió su importancia y comenzó a envejecer. El Ayuntamiento de Praga, que lo heredó del antiguo Gobierno comunista, hizo varios intentos de encontrar un uso para esta megalómana obra arquitectónica.

Un año, por ejemplo, se celebró allí un torneo de polo. Otro año se realizó una competición de rallycross. En ambos casos, fue imposible crear condiciones idóneas para estos deportes. También otros planes fallaron, según cuenta Vladimír Srb.

“Existen planes para construir en Strahov un estadio de fútbol. Hay proyectos para hacer allí un polideportivo. Incluso se proponía realizar allí una pista para el patinaje de velocidad. Pero luego se descubrió que, debido a la polución, el hielo no sería bueno”, enumera Srb.

Ni siquiera el concierto de los Rolling Stones, que en 1990 atrajo a las tribunas de Strahov a unas 150.000 personas, logró cambiar el destino del estadio, que poco a poco se está convirtiendo en ruinas.

Actualmente lo está utilizando el club Sparta de Praga, que lo tiene alquilado del Ayuntamiento para otros 20 años, aproximadamente. Los ocho campos de fútbol que tiene allí sirven para los entrenamientos. Las tribunas y los edificios adyacentes se encuentran bajo la administración de la Asociación Checa de Educación Física.

Nadie sabe qué será de esta gigantesca construcción en el futuro. “Lo más probable es que ceda paso a las grandes compañías constructoras que lo convertirán en un barrio residencial”, concluye tristemente Vladimír Srb.

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Vía | Radio Praga

sábado, 22 de marzo de 2014

Setenta y cinco años conduciendo por la derecha

El 17 de marzo de 1939 se produjo una revolución en la República Checa: el comandante de las tropas germanas que ocuparon el país ordenó cambiar el sistema de circulación que había en aquél momento para imponer el sistema de circulación por la derecha. Aunque el cambio se estuviese preparando durante años, su aplicación no fue fácil. Además en Praga el cambio se retrasó 9 días, creando así una situación esquizofrénica donde los conductores que circulaban por la capital aún tenían que conducir por la izquierda, mientras que en el resto del país la conducción se hacía por el sentido derecho.

Aunque en el año 1920 Checoslovaquia firmó el Convenio de París, el cual significaba la aceptación del sistema de conducción por el sentido derecho con el objetivo de coordinarse con otros países europeos, se demostró que efectuar dicho cambio era demasiado complicado y demasiado caro por lo que el plan fue suspendido. En el año 1931 los oficiales de Checoslovaquia prometieron introducir el nuevo plan de circulación en un término de cinco años, pero resultó ser imposible. En el año 1938 los únicos países europeos que aún conducían por la izquierda eran Checoslovaquia, Gran Bretaña, Suecia y Hungría. En Checoslovaquia se tenía planeado efectuar el cambio el 15 de mayo de 1939, un plazo que se preveía que se cumpliría a manos de la invasión nazi.

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Y en efecto, el cambio fue ejecutado de manera casi inmediata por el comandante de las tropas germanas, el general Von Brauchitsch, con el objetivo de permitir a los alemanes que condujesen tal y como estaban acostumbrados y así poder moverse fácilmente por las carreteras del país. La excepción se hizo en Praga, donde fue necesario retrasar el cambio durante más de una semana para cambiar cientos de señales de tráfico, relocalizar unas 100 paradas de tranvía y poner señales de alerta,tanto para los conductores como para los peatones, advirtiendo sobre el cambio.

Aunque los oficiales del sistema de transporte se apresuraron para cambiar el sentido de conducción, la precipitación en la imposición del plan causó numerosas complicaciones. Durante nueve días se vivó la situación esquizofrénica en la cual los conductores tenían que conducir por la izquierda cuando circulaban por Praga, mientras que si conducían por cualquier otro lugar de la República Checa debían circular por la derecha. Así pues, entrar y salir de la capital era un gran desafío.

El día en que el cambio en el sistema de circulación se introdujo en Praga, se llegaron a registrar un total de 26 accidentes – incluyendo la muerte de un peatón que por error se puso en el carril del tranvía. Además, docenas de pequeñas y grandes alteraciones se produjeron durante el cambio - como, por ejemplo, puertas de autobuses que se tuvieron que cambiar de lado. En un principio los pasajeros se tenían que bajar en medio de la carretera,así pues el conductor debía ser el primero en abandonar el autobús para confirmar a los pasajeros que podían salir del vehículo con seguridad.

Aunque el cambio de sentido en la circulación salió en las portadas de los periódicos durante semanas y a pesar de que en las carreteras se pusieron señales de alerta, tanto los conductores como los pasajeros no se acostumbraron al cambio hasta el cabo de unos meses. Hoy en día la República Checa es uno de los 164 países donde se conduce por el sentido derecho y ya no resulta posible ver ningún coche con el volante colocado al lado derecho más allá de dos excepciones: los coches antiguos y los vehículos especiales para discapacitados.

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Vía | Radio Praga

sábado, 4 de enero de 2014

Checoslovaquia, 1945: Desfile a todo color de vehículos nazis alemanes y americanos | Czechoslovakia, May 1945 - German and american vehicles in colour

Camiones blindados, tanques, orugas, semiorugas, kuvelwagen... Esta filmación de 1945 muestra a centenares de soldados y vehículos alemanes rindiéndose al ejército norteamericano en algún lugar del sur de Bohemia, Checoslovaquia. También algunas imágenes de Praga. Surge la cuestión de hasta qué punto era normal que algunos alemanes siguieran portando armas en el momento de haberse rendido.

 

Armored trucks, tanks, tracked, half-tracks, kuvelwagen ... This 1945 film shows hundreds of German soldiers and vehicles surrendered to the U.S. Army somewhere in the south of Bohemia, Czechoslovakia. Also some pictures of Prague. The question of to what extent it was normal for some Germans to follow when carrying arms surrendering surge.

sábado, 26 de enero de 2013

Los checos y eslovacos conmemoran 20 años desde su separación

Fundada el 28 de octubre de 1918 al declarar su independencia del Imperio Austrohúngaro, Checoslovaquia dejó de existir a medianoche del 31 de diciembre de 1992 para dar origen a dos países independientes, la República Checa y Eslovaca. En este programa especial hablaremos de la larga convivencia entre los checos y eslovacos, y sobre las raíces de los problemas que provocaron la partición de su Estado común tras la caída del régimen comunista.
El 26 de agosto de 1992, los entonces jefes del Gobierno checo y eslovaco, Václav Klaus y Vladimír Mečiar, firmaron el acuerdo sobre la separación de la República Federal Checa y Eslovaca.
Su decisión, aplaudida por unos y criticada por otros, provocó grandes pasiones en ambos lados. Sin embargo, la separación sucedió de manera pacífica y ambos países mantienen desde entonces una relación muy amistosa.

oy día, las relaciones bilaterales son excelentes y extraordinarias, tanto a nivel político como económico, pero sobre todo entre los ciudadanos de los dos países, destacó el presidente checo, Václav Klaus, tras reunirse a fines de año con su homólogo eslovaco, Ivan Gašparovič.
“Nuestra cercanía la demuestran, por ejemplo, el buen nivel de las relaciones personales a nivel de mandatarios y entre checos y eslovacos. Con motivo del 20 aniversario de la partición de Checoslovaquia debo decir que se trató de un hito histórico que ayudó a la exitosa edificación de dos estados independientes”.

El mandatario checo subrayó el hecho de que Eslovaquia sacó más provecho de la partición del Estado común.
“No cabe duda de que la separación de la Federación Checoslovaca benefició más a Eslovaquia. En los últimos 20 años, el PIB checo aumentó un 50%, mientras que el eslovaco creció un 100%. Además, creo que la política eslovaca nunca ha sido tan dañada por la intevención en política de elementos ajenos, como sucedió en nuestro país”.

En 1992, el Consejo Nacional de Eslovaquia aprobó la declaración sobre la soberanía del Estado Eslovaco, lo que supuso el primer paso hacia su independencia.

El entonces diputado eslovaco Milan Kňažko expresó que simplemente no hubo voluntad para seguir en un estado común con los checos.
“La ratificación de la declaración sobre la soberanía no fue un acto jurídico. El Gobierno eslovaco así garantizó que nadie pudiera deliberar sobre dicha cuestión sin él. Es decir, así consiguió el derecho de participar en la decisión. De haber encontrado una forma aceptable de una convivencia común con los checos, habrían podido optar por mantener Checoslovaquia”.
De haber existido la voluntad, los entonces dirigentes políticos podrían haberse inspirado en otros países, como Alemania o España, opina Kňažko.

“Checoslovaquia estaba formada entonces por dos Estados, el checo y el eslovaco, no era nada nuevo en el mundo. Las Constituciones del Estado de Baviera o de Cataluña sirven de ejemplo de que es posible y como saben Baviera sigue siendo parte de Alemania y Cataluña de España, así que pudimos proceder de manera similar”.

La desintegración del Imperio austrohúngaro en 1918 dio origen a varios nuevos países, entre ellos la República Checoslovaca.

Los checos y eslovacos son dos naciones diferentes, aunque muy cercanas. Ese era el impulso principal para crear un Estado común, según dice el historiador Jan Rychlík, de la Facultad Filosófica de la Universidad Carolina.

“Creo que en el año 1918 la mayoría de los checos consideraría la creación de un estado común con los eslovacos como una cosa natural. Los checos opinaron así: más allá de la frontera histórica, formada por el río Morava, vive una nación cercana a la nuestra desde el punto de vista lingüístico y cultural. Para algunos los eslovacos eran checos, otros vieron el pueblo eslovaco como un integrante más de la nueva nación checoslovaca”.
Desintegración del Imperio Astrohúngaro
Desintegración del Imperio Astrohúngaro

Mientras que en Eslovaquia, sobre todo en los círculos evangélicos, fue aceptada generalmente la tesis de que a los checos y eslovacos los unen sus antiguas tradiciones protestantes.

De todas formas, tanto los checos como los eslovacos aplaudieron la creación de un Estado común en 1918, aunque pronto surgieron problemas de la convivencia, según destaca el historiador.

“El problema principal se basó en el aspecto emotivo. Los eslovacos se volvieron invisibles en el estado común. Checoslovaquia siempre fue considerada más como un Estado checo, tanto dentro del país como en el extranjero. Por ejemplo, Alexander Dubček, líder de la intentona reformista en 1968, fue considerado en el exterior como un político checo. Lo mismo pasaba con Milan Rastislav Štefánik, político que contribuyó notablemente a la creación de Checoslovaquia, lo que provocaba el malestar de los eslovacos”.
El historiador agrega que los checos anteriormente vivieron en carne propia algo parecido bajo el Imperio austrohúngaro.

“Los checos también se sentían molestos, cuando los compositores Dvořák y Smetana eran considerados como austriacos, pero no hubo otra manera. El mundo opina así: un Estado equivale a una nación. La gente por ejemplo dice: ‘Voy a Inglaterra’. Pero si dicen ‘estoy en Inglaterra’ al llegar a Edimburgo, los nativos de esa ciudad les van a mandar a paseo. Por eso creo que los eslovacos necesitaron hacerse visibles y determinar su existencia con respecto a otras naciones. Eso lo pudieron lograr solo al declarar su independencia para que el mundo se fijara en ellos“.
Mapa checoslovaquia

Los eslovacos declararon un Estado independiente el 14 de marzo de 1939 bajo circunstancias muy dramáticas, en la víspera de la ocupación de Checoslovaquia por la Alemania nazi.

Se trató de una independencia relativa, ya que Eslovaquia pudo existir solo con el visto bueno de la Alemania hitleriana. Más que entusiasmo, los eslovacos sintieron desengaño en aquel entonces.

“Fue evidente que la Eslovaquia independiente surgió como efecto secundario de la liquidación de Checoslovaquia que supuso la ocupación de tierras checas y la creación del Protectorado de Bohemia y Moravia. Los eslovacos temieron que los nazi crearan un Protectorado parecido en Eslovaquia o que su país cayera en manos de los húngaros. Así que estaban lejos del entusiasmo. Incluso los que apoyaban la independencia eslovaca se daban cuenta del gran peligro de estar estrechamente ligados con la Alemania Nacionalsocialista, ya que su caída significaba también el fin de Eslovaquia”, señaló el historiador Jan Rychlík.

Y así sucedió. Durante, la Segunda guerra Mundial, la sociedad eslovaca se dividió. Una parte sintió orgullo por crear por primera vez un Estado independiente, aunque fuera bajo el mando de la Alemania nazi.
Mientras que otros opinaron que la independencia no es más que una ocupación tácita y se esforzaban por la restauración de Checoslovaquia.

Esos esfuerzos se hicieron realidad una vez terminada la Segunda Guerra Mundial en 1945.
La segunda Guerra Mundial en Dukla

No obstante, una vez terminada la alegría tras la derrota del nazismo y la restauración de un Estado Checoslovaco libre, reaparecieron también los viejos rencores que marcaban negativamente la convivencia de ambas naciones.

En la primera mitad de los años 60, en la época de cierto afloje de la situación política en la Checoslovaquia comunista, surgió un movimiento que volvió a reclamar la independencia eslovaca.
sa exigencia surgió como respuesta natural al funcionamiento de un Estado comunista.
“El régimen comunista se basa en una estructura piramidal, en el llamado sistema de centralismo democrático. Es decir, de la subordinación incondicional Jan Rychlíkde los componentes inferiores del aparato estatal. Los eslovacos se sintieron indignados por ser dirigidos desde Praga, ya que tuvieron que subordinarse al mando de los comunistas checos. No creían ni siquiera en sus representantes eslovacos, radicados en Praga, que eran para ellos también checos”, indicó el historiador Jan Rychlík.
Bajo ese ambiente, en 1968, durante la intentona reformista conocida como Primavera de Praga surgió el proyecto de crear una Federación Checo-Eslovaca, que fue aprobada en octubre de ese mismo año.
Después de la ocupación de Checoslovaquia por el Pacto de Varsovia, Moscú reemplazó a Dubček por un Gustáv Husák más leal a la doctrina comunista.

Husák pasó de ser el Secretario General del Partido Comunista para convertirse a mediados de los años 70 en el primer presidente eslovaco de la república.
“Gran parte de los eslovacos depositaban en Husák grandes esperanzas, pero él no las cumplió, ya que no respaldó las exigencias nacionalistas. Todo lo contrario, a partir de asumir el poder, se esforzó por reforzar la unión checoslovaca. En un estado comunista, la nacionalidad no tiene mucha importancia. Políticos federalistas, como Husák, no gozaban de mucha popularidad en Eslovaquia”, dijo el experto Jan Rychlík.

Al producirse la Revolución de Terciopelo en Checoslovaquia en 1989, surgieron temores de la fragmentación de la oposición checa y eslovaca por cuestiones nacionalistas.Revolución de Terciopelo
Pero la oposición se unió para cumplir el deber principal, es decir, derrumbar la dictadura, entonces encabezada por Husák.

“En cuanto se puso en evidencia que la oposición eslovaca y la checa coincidieron en que Husák debía dimitir, las cosas se pusieron en marcha rápidamente. Los opositores pidieron que Husák declarara la amnistía y nombrara un nuevo Gobierno, para mantener la continuidad, y después abandonara el cargo de inmediato. En Eslovaquia casi nadie protestó”.
Sin embargo, una vez desaparecido el enemigo común, o sea el régimen comunista, las tendencias separatistas eslovacas volvieron a reaparecer con más insistencia que antes.


Tras la caída del régimen comunista, las discordias y disputas entre ambas naciones fueron profundizándose.

Paradójicamente, las tendencias separatistas fueron mucho más fuertes en Eslovaquia, país más pobre que su socio. El historiador Jan Rychlík insiste en que la situación económica de ambos países desempeñó un rol secundario respecto a la partición de la República.

“Eslovaquia fue un país menos poblado y más pobre. Mientras que Chequia tenía más industria y mayores ganancias fiscales. Por supuesto, cada país tiene que redistribuir sus ingresos de manera que el más rico cubra los gastos del que recauda menos dinero. El que expresó primero la idea de que cada nación debería administrar sus finanzas de manera independiente, dio inicio a la partición de Checoslovaquia, ya que cada Estado moderno se ve obligado inevitablemente a redistribuir sus ganancias”.
Moneda Checoslovaquia
El fin del Estado común fue preanunciado por la ‘Guerra del Guión’. Bajo ese nombre entró en la historia la disputa acerca de la denominación de Checoslovaquia.

Los eslovacos, que se quejaron de que el nombre de su país fuera poco visible, al final lograron imponer que los nombres de Chequia y Eslovaquia fueran separados por un guión. El país empezó a llamarse oficialmente Checo-Eslovaquia.

Sin embargo, la Guerra del Guión fue la única guerra que se produjo en la separación de Checoslovaquia.
La separación vino acompañada por grandes emociones en ambos lados, pero sucedió por vía absolutamente pacífica, lo que no suele pasar en casos similares, según destaca la periodista Petruška Šustrová.

“En otoño de 1992 llegué a Varsovia para conversar con un importante político polaco y él me preguntó: ¿Qué tal, habrá guerra en Checoslovaquia? Yo le miré pensando: ‘este hombre se volvió loco’. Pero, claro, en vista de la separación de la antigua Yugoslavia o de los países de Cáucaso del Sur, me di cuenta de que para el mundo no era una pregunta tan tonta, como le parecía a un checo o eslovaco, que no dudaron en una solución pacífica, lo que es de hecho un caso excepcional en el mundo”.

Aunque la convivencia entre checos y eslovacos vino marcada por problemas y discordias, en general, ambas naciones se llevaban bien
“Los checos y los eslovacos nos queríamos mutuamente, solo que no logramos encontrar una manera de convivir en un ambiente de igualdad. Muchas veces no nos entendíamos, pero a mí me parecía que eso era interesante y que nos enriquecía, y que no era un motivo para la separación. Jamás nos hemos hecho daño”, expresó el ex primer ministro checo Petr Pithart.